Pues a las 07:30 en la calle, me meto en un spar, si, como los que había en España que creo que siguen existiendo, me pongo un café para llevar y un croissant más duro que una piedra, aun así, pongo a prueba la resistencia de mis dientes y prueba superada, por delante una hora de pateada por aceras completamente levantadas, con agujeros, yo flipo y llego hasta un sitio donde salen marshrutkas de esas o como se llamen que te llevan a todos lados y pillo una para dar una vuelta por Georgia.
Primera parada, Monasterio de Jvari, a media hora de Tiflis en lo alto de una colina
y flipo, la de gente que hay, brutal, como en el metro de Madrid a las 8, el monasterio sin más y por dentro no hay nada, una cruz en medio de un establo, en serio, imagino que será más por algo religioso que por ver
pero lo mejor son las vistas al pueblecito de abajo con un río, mucho más bonito que el establo este y también tiene una catedral que pinta chula
Ale, siguiente parada, Catedral de Svetitsjoveli, está también es grande y chula, que acabo de caer mientras escribo esto que es la catedral que se ve desde arriba en la otro foto, madre mía, no me entero de nada, bueno, está chula, rodeada por una muralla con jardines y mazo de niños y de gente, todo petado. La catedral, chula por fuera y por dentro
está tiene algo más de colorido y de vida, o muerte, porque se ven muchas tumbas sobre el suelo o por lo menos una tumba y varias lápidas y mucha gente dentro rezando
pero el verdadero negocio para el turista y local, supongo, son los alrededores de la muralla por fuera, petado de tiendecitas con trillones de souvenirs, cafeterías, restaurantes y sobre todo máquinas de helado, mi paraíso, primero uno de fresa, muy rico y luego he visto uno de vino, porque no he dicho nada, pero al parecer Georgia es potencia y tierra de buenos vinos, que como sean como el helado... bueno, la verdad que está logrado y sabe a vino, así que raro, un helado de vino pero me quedo con que me he comido dos helados en 3 minutos, eran pequeños...
Siguiente parada, Uplistsikhe, un antiguo asentamiento humano en cuevas de una montaña, muy chulo, pero vaya curro hacer las cuevas aquí en roca maciza y subir todos los días sin ascensor, tela
Ya sé porque está petado todo, han acabo los niños el cole y están todos aquí, toda Georgia está en estas cuevas, alucino, supongo que para ellos es muy turístico y lo es, mola mucho, pero ya podían haber venido otro día que tienen todo el año para venir y yo solo hoy en una vida, en fin, se ve en poco más de una hora, está petada de cuevas y con sus instagramers, a esta muchacha la vi hacerse mil vídeos
y la montaña tipo pedriza, bueno no, o sí, no sé, pero el contraste con el río y las montañas marrones y verdes mola mucho, está muy guay el sitio y para niños que pueden ir haciendo el cabra excepto para el patoso que tengo delante que vaya piñazo, como llora, me meo
también hay como una iglesia, sin más, bueno, mitad negocio, primera sala una tienda con gente volviéndose loca comprando pulseras y mierdas de esas además de velas para la segunda sala que no se puede respirar, está llena de humo y no hay ventilación, que les costará abrir una ventana o algo, madre mía, insufrible, todo lo blanco de la foto es humo
y bueno, lo realmente importante está abajo, el restaurante, me muero de hambre y he dicho que me aconsejen algo de comida georgiana y... al final una sopa de arroz con carne, ideal para comer cuando estoy sudando y empapado, pero paso de kebab, no paso, lo dejo para esta noche, pero de la foto del plato a la realidad van 17 tamaños de diferencia, bueno, no me viene mal y así compenso para esta noche disfrutar de un par de helados
Siguiente parada, el único museo y referencias de Stalin que quedan en Georgia, se encuentra en el pueblo de Gori, al parecer después de la Segunda Guerra Mundial y la separación de la urss los georgianos no quieren saber nada de los rusos o eso creo y la verdad, se podía omitir la visita, unas fotos, unos cuadros y su cabeza, aprendo y veo más viendo la cantidad de documentales que hay de él sobre la Segunda Guerra Mundial que aquí. Y fuera del museo hay un tren que utilizaba para pegarse sus viajes, tendrá como 80 años el tren, los mismos que la Renfe de Móstoles
y después de 12 mortales horas, toca volver a casa, otra hora y media de camino más otra hora de pateada, reviento y mañana, más de lo mismo, pero el camino ha sido muy chulo, todo verde, pero todo, praderas enormes y con montañas por todos lados.