No pensaba escribir nada ya creo que nunca más, estoy agotado, pero esta historia lo merece, no por los muchachos que nunca han ayudado a nada, sino por los personajes encontrados en estos 3 días.
Salgo con mi flamante nuevo vehículo de segunda mano en dirección Carabanchel, barrio con solera donde los haya… y rápidamente atravieso la avenida principal antes de que me secuestren, roben o maten y recojo a Vito mientras respondo un par de correos y ponemos rumbo a Santander, que en principio es una línea recta que se puede ir a 200 por hora, pero tardamos más de 4 horas pasando por pueblos de castilla y león limitados a 30 por hora o con semáforos, no entiendo nada.
Bueno, llegamos a las 15:10 y teníamos reserva a las 15:00 en el pájaro amarillo, un restaurante de la playa de Oyambre que, sin dar opción a nada, Estela pidió como 4 platos todos de pescado, ni que estuviéramos en Cádiz, qué asco de animales para comer, pero he de decir que los calamares, rabas y no sé qué otra cosa más estaban muy ricos o iba con muchísima hambre, también podría ser y día regu, lloviendo y con mucho viento, aunque estos dicen que hasta ahora estaba haciendo muy bueno, entonces, ha sido llegar nosotros y ponerse fea la cosa.
Después de comer, estos se quedaron en camping a dormir la siesta mientras vito y yo vamos a San Vicente de la Barquera a 800 kms del camping, entre que llegamos, aparcamos, todo petadísimo, checking y tal, vito cayó roto una horita
yo iba a dormir también, pero entre una llamada y una peli de Marvel, enganchadísimo que estoy viendo todas, no dormí nada o 3 min como mucho, ale, vuelta al camping a por estos, y sinceramente, no me acuerdo de donde fuimos a cenar, tela, y esto lo escribo solo 5 días después, en fin, entiendo que lo daríamos todo, llegaríamos borrachísimos y por eso no recuerdo nada...
Al día siguiente, desayunamos en un bar debajo del hotel, asqueroso por la educación y formas de los camareros o de la camarera mejor dicho, nos sentamos tranquilamente a tomar el café y al rato dice Vito, hombre, buenos días señor Revilla, hablándole al expresidente de Cantabria que estaba sentado en la mesa de al lado, buenos días responde él, pero yo ya solo tenía ojos para su hija, me gusta muchísimo y a los 5 min situación surrealista, meados, se acerca una guiri a leer la carta que había en una pizarra grande justo al lado de Revilla y éste se pensaba que le estaba mirando a él y la dice, qué mira, me conoce? La señora se queda extrañada porque no entiende lo que le está diciendo y vuelve a insistir, me conoce? Y la señora hace el gesto de no entiendo, la hija que está sentada enfrente se da cuenta y se empieza a reír y le dice, papá, está leyendo la carta que tienes al lado, no sabe español y Revilla como que tampoco entiende nada, si me está mirando, no papá, a ti no, a la carta, la muchacha ya también medio descojonada y se pone a hablar en inglés con la señora por si necesitaba ayuda con algo de la carta y Revilla mirando atónito como su hija habla en inglés con la señora para decirle al final a su padre que no le miraba a él, surrealista la escena, seguro que algún día cuenta la historia en la sexta xplica.
Ya nos vamos a recoger a estos, pero nos dicen, después de despertarse a las 12, que van a ir pateando hasta comillas y quedamos por allí para comer, les decimos que nosotros también queremos hacerlo, que bueno, que entre que se duchan, lavan platos y no sé qué más excusas, que vayamos a ver unas secuoyas que hay cerca a 700 kms que molan y que luego vamos a Comilla todos, vale, nos vamos vito y yo a ver unas secuoyas, árboles muy altos y petado de coches todo, increíble, en un bosque que trajeron las semillas los americanos hace cien años? Igual me lo estoy inventando todo, porque creo que no son autóctonos, pues los plantarían por aquí y ale, 20000 turistas en un sitio con 30 plazas de parking, qué infierno todo, dejamos coche, damos paseo, vemos árboles, volvemos al coche, casi presenciamos pelea entre un coche que quería entrar por donde estábamos saliendo otros 5 coches, surrealista y regresamos casi a la entrada de Comillas para hacer el último kilómetro pateando con estos que venían con su pachorra habitual.
Comillas con mercadillo, buenísima oportunidad para comprar gayumbos pero al final nada, ni un triste queso, pateada por todo el pueblo petado y nos sentamos a tomar algo en un terraza a comer un queso malísimo, después de pasar por varios puestos del mercadillo con quesos que se hacía la boca agua, en fin y tomando ahí algo, aparece a lo lejos la figura de Antonio Resines, que tiene casa en Comillas, sale en viajeros cuatro, y viene andando como el muñeco de michelín, madre mía y se sientan dentro del bar a tomarse su Mahou fresquita y ya hablamos de los personajes famosos que hemos visto y recordando también cuando estuvimos en San Sebastian tomando algo y apareció el etarra este de Bildu, Otegi con sus lacayos y de pronto dice Carlos, mira, ahí también está María Eugenia Fernández de Castro, conocida aristócrata que fue condesa de Siruela por su matrimonio con Jacobo Fitz-James Stuart (hijo de la duquesa de Alba), pero vamos, ni idea de quién es, solo Carlos conoce a gente que el resto de las personas normales no conocemos.
Ale, toca comer, y dudábamos entre la chocolatería con las peores opiniones y reseñas de toda España en Google o cualquier otro restaurante de los muchos que había, al final entramos donde había sitio, comimos bien, vito hasta le dio a una sidra entera, salimos, nos hicieron control de alcoholemia en la carretera sin dar positivo y nos fuimos a jugar a las palas a Oyambre, un chapuzón, un paseo en plan abuelos por la playa y nos vamos de interesantes por el mundo a ver la cueva del Soplao
cuyo
nombre viene porque unos mineros que estaban trabajando en la montaña, abrieron sin querer un muro y entró mucho aire por ahí, creo recordar que era por eso y descubrieron una increíble cueva con estalactitas y estalagmitas, cómo diferenciarlas? Pues recordad, estalactita -> con t de techo, es decir, las de arriba y estalagmita -> con m de moqueta, es decir, las del suelo, fácil verdad, pues he tardado 49 años en aprenderlo gracias a la guía de la cueva, así como la espontaneidad, que es la capacidad de una reacción química o proceso físico para ocurrir por sí mismo sin necesidad de energía externa continua, por hacer el mismo símil, cuando una magdalena se moja que un café, qué ocurre? Que se absorbe, pues eso mismo pasa con algunas formaciones de aquí con el agua o los cristales o yo qué sé, no puedo más con tanta teoría.
La cueva, increíble lo que hay aquí abajo, pero flipante, gigante es poco y con formaciones muy chulas, me ha sorprendido la verdad y como había un cartel de prohibido hacer fotos porque podía dañar las formaciones, pues aquí una foto robada del abc, que no lo entiendo, ellos si pueden y nosotros no? Entonces entiendo que la foto no tiene derechos y es libre para todos, en fin.
La cueva está en una montaña perdida por ahí en Cantabria y luego tienen montada una atracción turística que para mí sobraba completamente, un tren de la bruja con un sonido de hierro oxidado a más no poder para hacer un recorrido de 1 minuto que te lleva hasta la cueva cuando se puede hacer andando sin tanta parafernalia, pero bueno, la cueva en sí merece la pena, además, recomiendo no ir con amigos para no hacer el ridículo
después de la visita, sin parar y dándolo todo, volvemos a la zona de Oyambre y nos vamos al bar el rayo verde, un sitio instamgrameable de esos, una zona con mesas y unos foodtracks de esos
donde la gente va a ver la puesta de sol y aplaudir cuando cae, madre mía donde estamos llegando ya, que sí, chula, aunque también cuenta mucho lo bueno que soy haciendo fotos
pero ya, nos tomamos unos cócteles de esos mientras hablábamos de cualquier cosa nada importante y luego una hamburguesa para rematar la noche, vuelta al camping, vuelta a San Vicente, mil horas para aparcar y a nada de comprar una botella de leche fresca en la máquina de vending que tengo a 3 metros del hotel, ni en mis mejores sueños, pero me conformo con agua, tengo que quitarme los 7 litros de leche de por la noche, eso sí, no podía faltar lo mejor del viaje
Hoy desayunamos en otro lado, sin el señor Revilla, pero aparece otro singular personaje para sentarse al lado, un hombre con un loro en su hombro, a lo pirata, literal, un loro que no paraba de hablar o gritar ahí en su idioma, madre mía como está San Vicente, en fin, ya sobre las 11, estos siguen lavando cacharros y secando la tienda porque mañana nos vamos todos, mientras hacemos tiempo no tenemos nada mejor que ir a un museo, en serio? Empezamos yendo a un mercadillo medieval de esos que me dan tanta grima, no los puestos, sus gentes, visitamos la iglesia que cobraban 2 euros por entrar cuando el gobierno y nuestros impuestos les subvencionamos hasta la prostitución, y dimos la vuelta para entrar en el castillo que tenía unas vistas chulas de todo el pueblo y en la torre una breve exposición pero muy chula contando la historia del pájaro amarillo, mismo nombre que tiene el restaurante de la playa de Oyambre, que da lugar a cuando cayó el avión llamado el pájaro amarillo en la playa de Oyambre cuando venía de atravesar el atlántico allá por el 1920 aprox. y cuenta la historia con el polizón a bordo.
Después de una mañana eterna, volvemos a Oyambre, otras palas, otro chapuzón, otro paseo abuelo por la playa y volvemos a comer al pájaro amarillo para ponernos hasta el culo y luego creo recordar que volvimos a descansar un poco, no me acuerdo, pero como somos unos pirámides, sobre las 21 nos fuimos a cenar a Santander, en la otra punta de España, pero como siempre vamos a tope, para allá que fuimos, aparcamos en Bilbao y dimos un paseo hasta la zona de los pinchos, donde se podría decir en singular, pincho, porque solo comimos uno de lo petado que íbamos, entramos en un bar, un par de cañas con una tabla de quesos, esta sí muy rica y donde vimos al último de los famosos del día, Gabino Diego, ahí sentado tomando algo, encaja perfectamente en la cuadrilla, en fin, y lo mejor de la noche, que no dio para mucho, un helado gigante en el regina ese, madre mía, un día tengo que pedir dos bolas, porque vaya tela lo que te ponen, así da gusto y después de hacer 200 kms, literal, porque me perdí al volver… volvemos al camping, dejamos a Carlos y Estela, ale, hasta otra, Vito y yo camino de San Vicente y a ver peli de Marvel, fin a estos 3 días por aquí.
Desayuno solo, Vito en la cama sin moverse porque vienen a por él y yo, me piro al pueblo a la típica comida familiar después de hacer la vendimia, qué listo soy, llego justo el día después de que la terminen, sin remordimientos ni nada, todo lo contrario, feliz.